Deja entrar la magia en tu corazón

Esta noche vienen los Reyes!! ¿Te gustaría seguir sintiendo la magia como cuando eras pequeñit@?

Te propongo aprovechar la ocasión especial para escribir una carta con tus deseos para el 2012.

¿Qué te gustaría que sucediera este año? ¿Cómo te gustaría verte? ¿Qué quieres conseguir?

Recuerda seguir siendo tan específico como cuando la escribías con regalos, para que los Reyes sepan exactamente qué traerte y no se confundan!

Yo también pediré lo mío y comparto contigo lo más importante de la lista: “Deseo dar a luz sin problemas a un niño sano, disfrutar mucho de él a la vez que puedo poner en marcha mi proyecto Descubrimiento en el Bosque con facilidad y ayuda”.

Y ahora te regalo este relato breve especial noche de Reyes de mi clienta y amiga Esther García Corredera, quien recientemente habiendo descubierto su talento, está en pleno proceso de puesta en acción y ha querido compartirlo con vosotros.

Que lo disfruteis!!

“Era una tarde fría aunque en lo alto el sol brillaba con fuerza. Mirando por la ventana, Nataly, pudo percatarse de un halo de luz muy brillante que no provenía del sol. Creyó estar soñando, así que cerró los ojos y al volverlos a abrir, la luz seguía allí. Bajó las escaleras y se colocó su abrigo, abrió la puerta y al salir, volvió a encontrarla.

¿Qué sería? No conocía nada igual. En el pueblo cuando había ido con su padre a comprar alimentos para abastecerse durante el mes, había escuchado que la gente pensaba que iba a acabarse el mundo. ¿Sería eso cierto? El miedo empezó a recorrer su cuerpo de 6 años. Su padre se había adentrado en el bosque en busca de leña para la lumbre, así que ella estaba sola. Estaba acostumbrada a permanecer en casa hasta que él llegara, sin embargo, desconocer lo que sucedía le hizo sentirse incómoda y temerosa.

Pensó que tal vez fuera un nuevo sol que iba a dar más luz y calor a la tierra, aunque entonces podía no volver a nevar nunca, y ella había escuchado a su padre lamentarse de los cambios climáticos que se estaban produciendo.

Decidió entrar en la casa; subir a su habitación. Tal y como le había enseñado su padre se puso a escribir para calmar su tensión. En el texto decía:

<<Hoy me siento a escribir asustada, pues en el cielo hay una gran luz que brilla cerca del sol y no es habitual. Como no se porqué está y lo único que he escuchado es que podía ser que se acabara el mundo he decidido escribir todo y dejar constancia de lo que he vivido.

En estos 6 años de vida, no recuerdo mucho qué ha sucedido, aunque siempre he tenido el cariño de mis padres. Mi mami dejó de estar con nosotros hace un par de años pues como le sucede a las flores, cayó en la tierra para en un futuro no muy lejano volver a resurgir, tal vez en una bella mariposa, como ella me llamaba.

Dick sigue acompañando a papá al bosque cuando va a cortar los árboles para sacar leña, tanto para vender en el pueblo como la que hacemos uso en casa. Es el perro que papá recogió al poco de nacer yo, así que para mí es como uno más, no sólo por los juegos que nos tenemos sino por los cariños y cuidados que me da.

Papi siempre está atareado con el trabajo en el bosque, vendiendo en el pueblo, haciendo la comida y enseñándome a mí a cómo ir haciendo las cosas. Me encantan las noches que nos sentamos en el sofá y leemos juntos algún libro de aventuras, y antes de que caigamos de sueño imaginamos que somos los protagonistas volando o encontrando algún tesoro perdido.

Yo trato de portarme bien, esperando que algún día cuando sea un poco más mayor poder ayudarle para que así podamos pasar más tiempo juntos dando paseos, leyendo, cantando..Oh! ¡Lo que a él le gusta tocar la guitarra! La tuvo que empeñar para poder comprar patatas este año, pues al no nevar la gente compra menos leña y aunque hemos empezado a hacer pequeñas figuras decorativas, cubiertos y otros utensilios, la gente no tiene muchas posibilidades.

Me gustaría poder tener menos necesidades, sin embargo papá siempre dice que comer es necesario, así como ducharse y tener una casa donde vivir, lo cierto es que somos

afortunados de que no nos falte como a algunas familias que he podido ver en el pueblo deambulando por las calles sin tener cobijo. A veces les damos algunas astillas para que puedan entrar en calor.

Si es cierto que se acaba el mundo, creo que lo que he hecho ha sido lo que he podido y que si en algo me equivoqué no lo hice con mala intención, sigo aprendiendo de mis errores para hacerlo cada vez mejor. Lo único que deseo es no estar sola llegado el momento, que pueda llegar a tiempo papá o Pack, el hijo del guardabosques con el que suelo ir a ordeñar las vacas, cepillar a los caballos y dar de comer a las gallinas a la vez que recogemos sus huevos.

Si tuviera una bici me acercaría a buscar a papá, aunque siempre me ha dicho que me quede en casa, o tal vez me podría acercar al pueblo para preguntar a la gente si sabe lo que sucede.

Quizás lo mejor sea esperar y poner el caldo a calentar para cuando llegue, pues con tanto escribir se está haciendo de noche y esta a punto de llegar. De momento no ha sucedido nada y la luz sigue fija en el cielo>>

Miró por la ventana para corroborar que la luz permanecía en el cielo. Así era, aunque en esta ocasión se veía más cerca y no le provocaba ningún temor. Al asomarse pudo ver como se había levantado una gran ventisca, comenzó a cerrar todas las contraventanas.

Bajó al salón donde avivó el fuego de la chimenea y pensó que lo mejor era esperar a que llegara su padre antes de poner a calentar la comida. En pocos minutos, recostada en el sofá frente a la chimenea, se quedó dormida.

En sueños se vio saltando con sus padres, recogiendo flores a la orilla del río, tumbados al sol mientras Dick saltaba por encima de ella. Vio a un niño de ojos oscuros que le sonreía y le señalaba una estrella. Después le tomó las manos y le dio un pequeño cofre, al abrirlo encontró unas monedas y unas especias. Le dio un abrazo sin comprenderlo pero agradecida por el obsequio, corrió hacia sus padres para mostrarlo y todos se sentían felices.

De pronto, un portazo le hizo sobresaltarse. Se giró hacia la puerta y vio a su padre, de un salto se puso en pie y fue a abrazarle. Dick ladraba con fuerza. Cuando se giraron para ver que sucedía vieron junto a la chimenea dos bultos que cuando se acercaron descubrieron que era una guitarra y una bicicleta. Sobre la mesa había unos libros nuevos y entre ellos un papel dorado. Nataly lo cogió y se lo dio a su padre quien leyó en alto: “Sus Majestades los Reyes de Oriente obsequian a grandes y pequeños por sus buenas intenciones porque lo que importa es el amor que habita en sus corazones” Fdo. Melchor, Gaspar y Baltasar

Ante los atónitos ojos de Nataly, a su papá se le cayeron un par de lágrimas. Le indicó que se sentara y le pidió disculpas por no haber tenido un rato para sentarse con ella a explicarle la maravillosa historia de los Reyes Magos que ellos acababan de vivir.

Sólo son cinco minutos los que tenemos que dedicarnos los unos a los otros e incluso a nosotros mismos. Deja entrar la magia en tu corazón…” (Esther García Corredera)

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3 pensamientos en “Deja entrar la magia en tu corazón

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